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DESIDERIO ERASMO DE ROTTERDAM

Desiderio Erasmo nació en Rotterdam, Holanda, hacia el año 1466 y murió en Basilea, Suiza, hacia el 1536. Pronto ingresó en la orden de los Canónigos Agustinos, llegando a ser secretario del obispo de Cambrai, en el año 1492, hasta que decidió continuar sus estudios en París. Después estudió en la Universidad de Oxford, en Inglaterra. Inició allí una gran amistas con Thomas More, conocido entre nosotros como Santo Tomás Moro. En el año 1500 volvió a París, para después trasladarse a Italia y poco más tarde regresar a Inglaterra.

La obra más conocida de Erasmo es probablemente "El Elogio de la Locura", publicado en el año 1509. Se trata de un discurso de la locura – aunque algunos eruditos estiman que sería mejor traducirlo por "la sandez"- ante un público formado por personas de todas las clases sociales y condiciones de la vida.

En Inglaterra Erasmo fue profesor de lengua griega y teología en la Universidad de Cambridge. Entre los años 1509 y 1514 Erasmo vivió a caballo entre Cambridge y Londres. Fue durante ese tiempo cuando preparó su edición del texto del Nuevo Testamento griego, edición crítica que alcanzaría fama universal. Su libro de retórica para estudiantes avanzados de la lengua latina fue publicado en el año 1511 y alcanzó nada menos que sesenta ediciones durante la vida de su autor.

Desiderio Erasmo deja Inglaterra en el año 1517 y se traslada a Lovaina, famosa por su universidad. Allí vivió hasta el 1521. En ese tiempo dirigió su edición de los escritos de la patrística, conocida como "Padres Cristianos". En el año 1521 fue a residir a la ciudad de Basilea, en Suiza, para estar más en contacto con la afamada imprenta de Froben..

Desiderio Erasmo nunca aprobó el fanatismo ni el dogmatismo. Quizá por eso la Universidad de la Sorbona condenó sus obras por no tomar una clara postura respecto al catolicismo y el protestantismo. Su característica más distintiva fue la moderación en sus posturas y opiniones, así como su argumentación "ad hominem", frente al método ciceroniano de la época.

Ahora bien, en los programas anteriores, que hemos dedicado a personajes como Casiodoro de Reina , Juan de Valdés y Constantino Ponce de la Fuente, hemos hecho referencia a Erasmo de Rotterdam y la influencia del erasmismo en el pensamiento español del siglo XVI... Pero, ¿qué fue lo que Erasmo enseñó y que tanto molestó a la Inquisición, y que tan profundamente inspiró a los reformistas españoles?

Pues para responder a esta pregunta tenemos que ir a su APOLOGÍA, fechada en 1528, el 14 de marzo, obra que consta de 5 partes , títulos o capítulos, en los cuales Erasmo responde a las acusaciones formuladas contra él por la Inquisición. Son 99 objeciones, en total. En esta obra apreciamos la opinión de Erasmo respecto a la Inquisición y sus terribles métodos. Dice Erasmo: "Los siervos que quieren recoger la cizaña antes de tiempo son los que consideran que hay que quitar de en medio a los herejes, hiriéndoles y matándolos, pero el padre de familia no quiere eliminarlos, sino tolerarlos, por si acaso se arrepienten y su cizaña se convierte en trigo; y si no se arrepienten, resérvense a su juez, a quien darán cuenta en su momento."

El tema de la confesión auricular también fue tratado por el holandés Erasmo. En la introducción a su "Paráfrasis a la Primera Epístola a los Corintios", capítulo 10, dice el sabio Erasmo: "Por lo demás, la confesión, tal como ahora se practica, parece que tuvo su orígen en las consultas privadas a los obispos, cuando alguien sentía escrúpulos... En el pasado la confesión fue pública, y trataba las faltas públicas. Y se ve – dice en su estudio sobre la Carta de Jerónimo a Fabiola- cómo en los días de Jerónimo aún no se había instituido la confesión secreta de los pecadores."

El tema de la eucaristía parece ser que también despertó oleadas de indignación contra el sabio Erasmo. En sus anotaciones al Evangelio según San Marcos, dice Erasmo: "¿A qué viene afirmar con tanto empeño con qué palabras consagró Cristo, si de ello no se dice nada expresamente...?" Además, Erasmo no consideró que

Los hermanos bohemios cometieran ningún pecado al participar de la Mesa del Señor con ambas especies. Es más, Erasmo llega a apelar a la práctica de San Agustín, quien daba la comunión a los fieles bajo ambas especies.

El tema de la vírgen María también fue tratado por el erudito Erasmo. En el coloquio titulado "NAUFRAGIO", dice Erasmo: "Los marinos cantan la salve, e imploran a la madre vírgen, llamándola "estrella de los mares", "reina del cielo", "dueña del mundo", "puerto de salvación", lisonjeándola con muchos otros títulos que jamás le atribuyen las Sagradas Escrituras. En su obra titulada "Libro de cómo orar", Erasmo sostiene que la doctrina de la pretendida virginidad perpétua de Santa María no se puede demostrar con testimonios evidentes de las Sagradas Escrituras."

Volviendo al tema de la devoción mariana de parte de los marineros, Erasmo explica que "antiguamente era Venus quien cuidaba de los hombres de la mar, porque se le creía haber nacido en el mar. Como dejó de cuidarlos, esta virgen madre ha suplantado a aquella madre no virgen."

El tema de las enseñanzas de Erasmo contra el Papa Julio II debió despertar también grandes oleadas de indignación. Nuestro personaje insiste reiteradamente en que el pretendido primado pontificio era una novedad, y que Jesucristo nunca pretendió semejante cosa. Erasmo enseñó valientemente en su obra "Anotaciones a la Epístola a los Romanos" que "un cristiano no debe a otro cristiano más que amor mutuo." Con esta clara y concisa enseñanza, Erasmo dejaba bien claro que no ha lugar a las jerarquías monárquicas del romanismo, copia literal del cesarismo que le precede y con el cual se sincretiza desde los días de Constantino el Grande.

Erasmo pone al descubierto algunos de los errores papales respecto a los alimentos y los ayunos, y en su opúsculo titulado "Libro sobre el comer carne", dice: "Los que prohiben ciertos alimentos van contra las enseñanzas del apóstol San Pablo, cuando nos dice en la Primera Epístola a Timoteo 4:3-5: "Prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la Palabra de Dios y por la oración es santificado."

Respecto al celibato forzoso del clero, Erasmo, siguiendo la tradición bíblica y judía, pone el matrimonio muy por encima del estado célibe. Llega a dedicar a este asunto una hermosísima obra titulada "Encomio del Matrimonio."

Al igual que para los reformadores de la época, Erasmo trata del tema de las bulas e indulgencias y la venta de las mismas. Arremete contra los doctores de la iglesia en su obra "Enquiridio", y dice así: "Cristo prohibió que los suyos se nombrasen "maestros" o "dueños"; de aquí que, cuando se hacen llamar "maestros" por el vulgo, actúan por ignorancia o ambición... Los obispos quieren que los cristianos crean que sus indulgencias valen tanto como si las hubiesen concedido San Pablo, San Andrés o Santiago."

Desiderio Erasmo no se contentó con atacar a los obispos, sino que también metió el dedo en la llaga mostrándoles a los nobles y acaudalados de su época lo muy alejados que estaban de las enseñanzas de Jesucristo en el Evangelio respecto a los bienes materiales. En su "Enquiridio" les dice así: "La caridad cristiana no sabe de propiedad... ¿Tú creías que los frailes tenían prohibida la propiedad y estaban obligados a la pobreza? Te has equivocado: Ambas cosas son propias de todos los cristianos."

En diversas ocasiones Erasmo enseñó que los bienes comunes no debían ser objeto de abusiva propiedad privada... que aquella era doctrina que ya había enseñado Aristóteles, aun siendo un pagano, y que los Padres de la Iglesia no habían cesado de inculcarla.

El impacto de Erasmo en España fue realmente grande. El propio Erasmo dice en algunas de sus cartas a sus amigos que en ningún otro lugar se le defiende y se le ataca con más ardor que en España. Esto puede tener su explicación en el temperamento español, pero también es evidente que nadie como Erasmo supo abrir los ojos de los estudiosos y eruditos de estas tierras con sus argumentos sólidos. Gracias a su pensamiento muchos fueron los que lograron percatarse de la durísima servidumbre a la iglesia en que estaban sumidos el pueblo y la nación toda. En una carta de Luis Vives a Erasmo, le dice así: "Es una esclavitud que, siendo gravísima en todas partes... sin embargo, en nuestra nación, es intolerable para los esclavos e incluso para los amos."

Muchos fueron los que intrigaron contra el bueno de Erasmo, pero la palma se la llevaron los poderosos frailes dominicos. Hicieron todo cuanto pudieron contra nuestro personaje, ante el romano pontífice y ante el emperador. Erasmo les había puesto en evidencia muchas veces y de muy diversas maneras. Les había acusado, en el caso concreto de España, de utilizar su aparente preocupación por preservar a España de las herejías luterana y calvinista como puro y llano pretexto, pues sus razones verdaderas, decía Erasmo, eran "el descuido de las buenas letras", es decir, su extrema ignorancia, "la envidia ... y su número, ocio e impunidad, que los hace petulantes." Pero, sobre todo, Erasmo aludía y aducía a la ignorancia del clero, que en sus propias palabras "les lleva incluso a la calumnia." Este análisis de Erasmo despertó, naturalmente, un terrible odio hacia su persona de parte de las órdenes mendicantes, quienes veían aproximarse la pérdida de su poder y prestigio. La obra de Erasmo titulada "Colloquia", publicada entre los años 1516 y 1536, es una colección de acertadas y jocosas sátiras contra la estrechez de miras del clero de la época. Aquello hubiera sido causa más que suficiente para que Erasmo terminase condenado por la Inquisición. Pero, afortunadamente, muchos de sus amigos, hombres de gran influencia, evitaron el desastre que, de lo contrario, se habría producido inevitablemente. Entre los amigos y protectores de Erasmo tenemos al Canciller Gattinara y al propio Alfonso de Valdés, secretario del emperador, y hermano del reformista Juan de Valdés, a quien ya hemos dedicado algunas letras. El propio emperador escribió una carta a Erasmo tranquilizándole. Y así fue. Erasmo logró aplacar a sus adversarios permaneciendo oficial y formalmente dentro de las filas del catolicismo romano. Le iba el cuello en ello.

Erasmo recurrió siempre a las Sagradas Escrituras, apelando a su autoridad, así como a los Padres de la Iglesia y a la razón. Recomendó siempre el estudio crítico de la Biblia y respondió a sus adversarios con moderación y respeto. Su más profundo deseo fue siempre acabar con la intolerancia y el dogmatismo de una cristiandad absolutamente polarizada, distanciada cada día más de las enseñanzas de Jesucristo en el Evangelio.

Antes de morir, en un clima de intolerancia y persecución, y considerando el saqueo de Roma en el verano de 1527, Desiderio Erasmo de Rotterdam diría estas palabras: " Si el fin del mundo está cercano, no merece la pena discutir; si no lo está, dejemos también la discusión, pues ya se encargará de juzgarnos la posteridad."