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PILDORAS DE SONRISA

Tratemos siempre de tener una sonrisa en nuestro rostro. Resultaría estúpido tenerla en cualquier otro sitio.

Casi todos mi amigos conductores afirman que quien conduce más despacio que ellos es un necio, y quien va más aprisa es un maníaco.

Dicen que no hay que dar vueltas, pero lo cierto es que la única vez que no di vueltas me estrellé contra una línea recta.

Mi abuelo subió un día al autobús y le preguntó al cobrador: “¿Cuánto cuesta esto?” El cobrador respondió: “Dos euros”, y mi abuelo dijo: “Pues que se baje todo el mundo, que me lo quedo.”

El hombre es uno de los pocos seres que mata a su propio semejante, y lo más curioso del caso es después llama irracionales a los animales.

Tengo un amigo que un día me hizo una confesión. Me dijo así: “Turtunfa Archigamba Piernota de la Villacampa, duquesa de la Plazuela, condesa del Cuaro de Hora y gran dama de los Quince Minutos -mi madre- tuvo un amante noble llamado Chirbulo Arcacio Mestrote de Villacierva del Norte, hijo de Notorastro Salvapasta y Yatero de Novascuña. Yo soy el fruto de los amores ilícitos entrambos. Soy un hijo desconocido para todos. Pero, gracias a Dios, cuando me presento sólo tengo que decir que me llamo, como casi todo el mundo, Pedro Sánchez Pérez Gómez Rodríguez.” ¡Pobre amigo mío! Pero, bueno, no hay mal que por bien no venga, ni mal que cien años dure, ni calvo que no haya tenido buen pelo, ni mocita sin amor ni hortera sin transistor...

Si tienes algo contra alguien, regálale un tambor a su hijo.

La única manera de mantener la salud es comer lo que no nos gusta, beber lo que no nos agrada, y hacer lo que no nos apetece.

Si pierdes más tiempo ante el televisor que ante tu familia, vas a transformar un vehículo de comunicación en un monstruo de separación.

Cuenta Woody Allen que un día alguien le golpeó en el parachoques de su coche nuevo, y él le dijo: “¡Crece y multiplícate!”, pero aparentemente no con esas palabras.

Dice la niña:“Mamá, está a la puerta el negrito que apadrinaste hace años, y dice que quiere un puesto de trabajo en la fábrica de papá...”.
Responde la mamá: “¡Niña, llama inmediatamente a la policía!”

Durante los años en que trabajé en el departamento de formación de una gran empresa constructora de automóviles aprendí que un ejecutivo es alguien que puede tomarse tres horas para almorzar sin poner en peligro la producción.

Si viajar proporcionara verdaderamente cultura, todos los maquinistas de tren y todos los pilotos de aviación serían catedráticos.

Hacer turismo es viajar muy lejos hasta encontrar el deseo de volver a casa.

Por eso es que alguien dijo que un viajero sabio nunca desprecia su propio país.

Una amiga mía dice que a ella no le molesta en absoluto que la gente viaje; lo que le revienta es que, luego, todo el mundo le cuente sus viajes... y generalmente más de una vez.

Quien no tiene tiempo para una oración se vuelve huérfano diariamente.

Un pescador es un hombre que se sienta en la orilla del río y no hace nada porque su esposa no le deja estar sentado en casa sin hacer nada.

Ahora bien, para reírnos de algo es necesario, dicen algunos, primeramente saber de qué; en segundo lugar, saber por qué; en tercer lugar, hemos de preguntar a los demás si saben por qué nos estamos riendo; en cuarto lugar, conviene tomar nota de ello; luego podemos proceder a reírnos. El problema es que para entonces puede que ya no tenga gracia la cosa.

La sencillez verdadera consiste en realizar el viaje de la vida llevando sólo el equipaje imprescindible.

Dice mi amigo que no entiende esa noticia que dice: “Baja otra vez el precio del dinero”, porque él no compra dinero; lo que compra, dice, son alubias, lentejas, patatas, pollo, huevos, tomates, naranjas...

Si el Buen Dios hubiera querido que los humanos volásemos, habría facilitado el camino a los aeropuertos.

Cuando pensaste en ponerte a hacer lo que debías hacer, ya estabas dormitando en el sofá de la sala...

¿Hasta cuándo vas a pedir disculpas por no hacer lo que realmente puedes hacer?

Conocí a una actriz de cine que aseguraba que estaba dispuesta a hacerse operaciones estéticas hasta que sus orejas se juntaran.

Oscar Wilde, después de un estreno, dijo: “La obra fue un clamoroso éxito, pero la audiencia fue un desastre.”

Todo está a un paso cuando uno tiene tiempo.

Cuando un gato cae, siempre lo hace de pie; cuando una tostada cae al suelo, siempre lo hace sobre el lado de la mantequilla. Si le atas una tostada con mantequilla al lomo de tu gato, gravitará en el aire, y si logramos construir un gato y una tostada de suficientes dimensiones, no tendremos que esperar a la construcción del Ave de Madrid a Barcelona.

Podemos aparentar ser serios; pero no podemos aparentar ser inteligentes.

¿No sabéis por qué brama el océano? Nosotros también bramaríamos si tuviéramos tantos cangrejos en el fondo.


Conversación entre estudiantes. Le pregunta uno a otro: “¿Tú crees que los siete suspensos que tengo los cubrirá el seguro de mi padre?”

Uno puede tener la seguridad de haberse hecho viejo cuando las velas cuestan más que la tarta de cumpleaños.

Deberían examinar de la cabeza a todos los que se atreven a ir al psiquiatra.

Yo he aprendido que estoy en forma, desde el día en que comprendí que la redondez es una forma.

Si no sabes las cosas de tu hijo, él tendrá las mismas quejas que tú tuviste de tu padre.

Era el primer crucero que realizaba aquella pareja, y el marido estaba muy disgustado por la pequeñez del camarote. Tomó el teléfono y preguntó: “¿Es servicio de habitaciones?” La voz al otro extremo contestó: “Sí, señor”. Y el marido dijo: “¡Pues traigame una habitación!”

Quien actúa en clave de “cada uno para sí”, puede transformarse en el momento final en un “sin sí”.

Hay quienes se esfuerzan por ser tri-campeones mundiales en autosuficiencia.

Tengo un amigo que cree ser pluscuamperfecto, pero todos sabemos que no pasa de ser pretérito imperfecto.

Muchos días, cuando no tengo ningún motivo para reírme, me río a crédito.

Quien ríe último es porque no ha oído las malas noticias.

Doy gracias por la risa, excepto cuando me sale la sopa por la nariz.

Groucho Marx decía: “Estos son mis principios; si no les gustan, tengo otros.” No es mi caso. Por eso me llevo tantos disgustos.

La vida es lo que ocurre mientras uno trabaja para el futuro.

Se dice que los franceses tienen un peculiar sentido del humor. Y los norteamericanos son quienes siempre descubren ese sentido del humor, especialmente cuando les hablan en francés.

Si no aprendemos a reírnos de nuestros problemas, no tendremos nada de qué reír cuando nos hagamos viejos.

Se dice que el hombre es el único animal capaz de reír, pero cuando vemos a algunas personas nos resulta difícil entender cómo es que los animales no se ríen.

El que ríe último es el más lento en pensar.

Uno no puede tenerlo todo en la vida... ¿Dónde lo pondríamos?

Quienes no son capaces de reírse de ellos mismos dejan ese trabajo a otros.

Ríete, y todo el mundo se reirá contigo... Llora, y pronto tendrás que sonarte la nariz.

Hay quienes sólo tienen algo en la cabeza cuando llevan sombrero.

La inteligencia artificial no es nada frente a la estupidez natural.

Un egoísta es un ser de mal gusto, por cuanto está más interesado en sí mismo que en mí.

Decidí ponerme a dieta aquel día en que desperté en la playa rodeado por cuatro voluntarios de Greenpeace que me sostenían por piernas y brazos, y decían: “¡Vamos a ver si podemos salvarlo y meterlo en el agua!”

Si la fórmula del agua es H2O, la fórmula de los cubitos de hielo debería ser H2O al cuadrado.

Conocí a un caníbal que había sido indoctrinado por misioneros católicos, de modo que los viernes sólo comía pescadores.

¿Quién puede decirme por qué no se encogen las ovejas cuando llueve?

Un murmurador es alguien que siempre habla de los demás; un pesado es alguien que siempre te habla de sí mismo; y un brillante interlocutor es uno que siempre te habla de ti mismo.

Dos turistas viajaban por el estado de Lousiana, cuando entraron en la ciudad de Natchitoches. Comenzaron a discutir acerca de cómo se pronunciaría el nombre de aquella localidad. Pararon a comer. Y cuando se acercan al mostrador, uno de ellos se dirige a la empleada y le dice: “Señorita, antes de encargar la comida, ¿sería tan amable de ayudarnos a poner fin a nuestra discusión y decirnos muy despacio cómo se pronuncia el nombre del lugar donde estamos?” La joven se acercó a los clientes y dijo: “Burrrrrrrrrr-gerrrrrrrrr-kiiiiiiiiiiiing”.

Muchas veces el máximo de alguien nos parece el mínimo; sin embargo, tú que tienes tanto en sí no das ni el mínimo de tu máximo.

El pastor estaba muy preocupado porque el presupuesto de reparación del tejado de la iglesia ascendía al doble de lo que habían pensado. Habló con la organista, y le dijo que después de anunciar aquella mala noticia a la congregación, tocase un himno adecuado mientras él invitaba a los hermanos a comprometer ofrendas adicionales. Llegó el momento, y el pastor dijo: “Amados hermanos, estamos en medio de una gran dificultad. La reparación del tejado de nuestra iglesia nos costará cuatro mil dólares más de lo que habíamos presupuestado. Aquellos de vosotros dispuestos a aumentar vuestras ofrendas en cien dólares mensuales, por favor, poneos en pie.” En aquel momento, la organista comenzó a tocar el himno nacional.

Después de treinta años de serias investigaciones científicas se ha llegado a la conclusión de que el tabaco sólo hace daño cuando se fuma o se masca.

Con el precio que tiene el jamón, que le llamen a uno “cerdo” ha dejado de ser un insulto para convertirse en un cumplido.

Se dice que podemos aprender mucho de los niños. Es cierto. Sobre todo podemos aprender cuánta paciencia tenemos.

Plenamente consciente de la importancia y responsabilidad de su misión, el reloj decidió no marchar en busca de aventuras. Se quedó allí, haciendo guardia, quieto, vigilando la hora. Y así continúa hasta el día de hoy.

Le escuché a un padre decir: “Quiero que mis hijos tengan todas las cosas que yo no me pude permitir... para irme a vivir con ellos.”

Conocí a una señora que había enterrado a tres maridos, pero dos de ellos sólo estaban echándose una siestecita.

En la tortilla de jamón, la gallina aporta el huevo, pero el cerdo se entrega por entero.

Un consejo para supersticiosos: Si ves a un gato negro que camina frente a ti, eso sólo quiere decir que el animalito va a algún sitio.

¿Cómo podemos evitar que un hombre se ahogue? Fácil. Sólo hay que dejar de pisarle la cabeza.

La mayoría de las mujeres se sienten atraídas a las cosas más simples de la vida, como, por ejemplo, los hombres.

Mi madre estaba convencida de que había aprendido a nadar el día en que mi padre le tiró de la barca... ¡Vaya usted a saber!

“Trabajo de la mañana a la noche sin que nadie me lo agradezca” - protestó el diente bueno - “en cambio, los malos dientes están cubiertos de oro. Y eso es injusto... ¿Qué han hecho para merecerlo?”

Uno de los mayores misterios del universo es cómo ese muchacho que no te parecía idóneo para casarte con tu hija puede ser el padre del nieto más guapo del mundo.

Nosotros somos la victoria cuando nuestro egoísmo es la derrota.

Mi abuelo decía: “A mi edad, yo hago como solía hacer Mark Twain. Compro el periódico, leo las esquelas mortuorias, y si no me encuentro entre ellas, sigo leyendo como si tal cosa.

Un compañero mío dice que es importante estar en forma. Su abuela empezó a caminar cuatro kilómetros al día cuando tenía sesenta años, y hoy, a los noventa y siete, nadie sabe dónde está.

El problema de ser una persona puntual es que no suele haber nunca nadie presente para comprobarlo.

Un hombre caminaba por la calle seguido por cien pingüinos. Se le acercó un policía y le dijo: “¿Pero qué hace usted? ¡Lleve inmediatamente a esos pingüinos al zoológico!” Al día siguiente, el policía volvió a ver al mismo hombre caminando por la calle seguido por los cien pingüinos. Fue entonces y le dijo: “¿No le dije ayer que llevara a los pingüinos al zoo?” El hombre le respondió: “Sí, señor, y así lo hice. Y lo pasamos tan bien que hoy vamos a la playa.”

La manzana se escondió entre las hojas del árbol, mientras sus compañeras eran arrancadas de las ramas. Aquella manzana no querías caer en manos de los hombres, porque sabía que se la comerían, o harían con ella compota o mermelada, y aquel no era un porvenir muy agradable. Pero tampoco le atraía la idea de quedarse sola en el árbol, sin tener con quien hablar. El gusano de la duda comenzó a reconcomer a la manzana. Y la reconcomió hasta que de ella nada quedó.

Un amigo mío de la mili solía decir que había sido condecorado por haber salvado las vidas de todo el regimiento. Y cuando la gente le preguntaba qué es lo que había hecho, decía que había asesinado al cocinero.

Érase una vez un bella princesa que se encontró una rana en un estanque. La rana le dijo: “No soy una rana, sino un príncipe encantado por una bruja. Si me das un beso volveré a convertirme en príncipe, y entonces podremos casarnos, podrás venir a vivir a mi castillo, con mi madre, y tú podrás prepararme ricas comidas, cuidar de mis vestidos, atender a nuestros hijos, y así viviremos juntos para siempre, y seremos felices y comeremos perdices.” Aquella noche la princesa cenó ancas de rana, mientras con una sonrisa decía entre dientes: “Creo que no.”

Un colegial perezoso deja que su padre le haga los deberes del colegio; uno brillante le ayuda a su padre a hacer los suyos.

La forma más rápida para que un padre capte la atención de un niño es sentándose y dando el aspecto de estar descansando.

Una dietista estaba hablando a un grupo de personas, y les dijo: “Lo que metemos en nuestros estómagos es suficiente para habernos matado hace muchos años a todos los que estamos aquí. La carne roja es horrible. Los vegetales pueden ser desastrosos, y ninguno de nosotros somos conscientes de la cantidad de gérmenes que contiene el agua que bebemos. Pero hay algo que es peor que todo lo que comemos y bebemos. ¿Puede alguien de los presentes decirme de qué se trata? Por ejemplo usted, señor, en la primera fila...” El hombre aludido bajó la cabeza y dijo: “La tarta nupcial”.

En el momento en que nuestros ingresos alcanza el punto en el que el precio de la comida deja de importarnos, empezamos a preocuparnos por las calorías.

Una mujer que sujetaba a un bebé en los brazos entró en el autobús. El conductor, al ver a la criatura, exclamó: “¡Caramba! ¡No he visto nunca a un niño tan feo!” La mujer, enfadadísima, le atizó un tremendo golpe con el bolso, y fue y se sentó al final del bus. Un caballero que estaba sentado a su lado le dijo: “Señora, yo no consentiría que me insultaran. Ese conductor puede ser sancionado por lo que ha hecho. Vaya usted y pídale un hoja de reclamación. ¡Vaya! Yo le sujeto al mono mientras tanto.”

Una cebolla puede hacernos llorar, pero nunca he oído de un vegetal que nos haga reír.

Lo único que separa al amor del egoísmo es el egoísmo.

Decía Oscar Wilde que una cocinera inglesa es una mujer malvada que debería, por sus iniquidades, convertirse en estatua de sal.

Ninguna fruta tan completa como la sandía. Puedes comerla, beberla y lavarte la cara con ella.

Dice el profesor: “Juanito, si tuvieras un dólar, y le pidieras un dólar a tu padre, ¿cuántos dólares tendrías?”
Responde Juanito: “Tendría un dólar, profe.”
“¿Es que no conoces la suma?” dice el profesor.
“Sí, profe, lo que pasa es que usted no conoce a mi padre”, responde Juanito.

¿Sabe alguien cómo se zambullen los elefantes en el agua? Yo, sí: De cabeza.

Un pastor estaba predicando un sermón sobre la temperancia, cuando dijo: “Si pudiera hacerme con toda la cerveza del mundo, la tiraría al río... Si tuviera todo el vino del mundo, lo tiraría al río... Si tuviera todo el whiskey del mundo, lo tiraría al río.” Cuando terminó el sermón, el hermano que presidía el culto pasó al frente y dijo: “Ahora, pues, hermanos, terminaremos este santo servicio entonando las estrofas del himno 365: “Nos veremos en el río.”

Un amigo mío dice que una torre de iglesia con un pararrayos encima a él le parece una señal de falta de confianza.

Sherlock Homes y el Dr. Watson se van de acampada. Después de una buena cean, se retiran a dormir. Después de unas horas, Holmes depierta a Watson, y le dice: “Watson, mira al cielo y dime lo que ves.” Walson responde: “Veo millones y millones de estrellas.” “¿Y qué deduces de ello, Watson?” Watson piensa por un instante y responde: “Astronómicamente, eso me dice que hay millones de millones de galaxias y potencialmente billones de planetas. Horológicamente, esto significa que creo deben ser hacia las tres de la mañana. Desde la perspectiva meteorológica, esto quiere decir que mañana será un día despejado. Teológicamente, veo la obra inmensa de Dios y la pequeñez de los humanos. ¿Y a ti que te dice todo esto, Holmes?” Homes se queda callado durante unos instantes, y responde: “¡Que alguien nos ha robado la tienda de campaña!”

En vista de que tres cuartas partes del planeta Tierra son agua, y sólo una parte es tierra, está claro que el Buen Dios quería que el hombre pasara más tiempo de vacaciones pescando que trabajando los campos.

Consejos fundamentales para evitar ser atacado por los tiburones:
1) Nunca salir de Madrid.
2) Revolcarnos en estiercol antes de lanzarnos al mar.
3) Siempre llevar una cartera portafolio consigo. El tiburón podrá fácilmente confundirnos con un abogado.

Alguien dijo que el boxeo es como el ballet, excepto que no hay música, no hay coreografía, y los bailarines se golpean.

¡Tenga cuidado! El televisor es un aparato super autosuficiente que nos puede jubilar nuestra capacidad de juicio.

Cuando el ateo materialista me explique el infinito, yo no tendré necesidad de explicarle quién es Dios.

Ir de pesca es la máxima diversión posible para quien sólo tiene una caña y un gusano.

¿Cómo podemos lograr que un pescado muerto deje de oler? Fácil. Cortándole la nariz.

Cualquier astrónomo sabe dónde se encontrará una estrella esta noche a las dos de la mañana. Lo difícil es saber dónde se encontrará sus hijos adolescentes.

Un amigo mío fue al teatro, y al preguntar cómo había sido la representación, dijo que la había visto bajo condiciones muy adversas, porque el telón estaba bajado.

Un joven preguntó a un millonario cómo había acumulado su fortuna. Y éste le dijo: “Bueno, en 1932 me encontraba con un centavo. Lo invertí en una manzana. Estuve frotándola todo el día, y al final de la jornada la vendí por diez centavos. A la mañana siguiente, invertí los diez centavos en dos manzanas, las cuales vendí después por veinte centavos. Los veinte centavos los invertí en más manzanas. Luego, falleció un tío de mi mujer que nos dejó tres millones de dólares en herencia.”

El Buen Dios nos dio a los familiares, y gracias al Señor nosotros podemos elegir a nuestros amigos.

Un reciente estudio ha demostrado que el setenta y cinco por ciento del calor del cuerpo humano se escapa por la cabeza; de manera que podríamos esquiar en bañador siempre que contáramos con un buen sombrero.

Un lema publicitario sospechoso que leí en algún lugar: “Si come en nuestro restaurante, no volverá a comer en ningún otro sitio”.

El café en Inglaterra siempre tiene sabor a experimento de química.

Dice el paciente: “¡Doctor, tiene que ayudarme! ¡Nadie me presta atención!” Responde el médico: “¡Que pase el siguiente, por favor!”

Las alcachofas son un timo. Después de todo el trabajo de chupar sus hojas, uno siente la impresión de haber estado pegando sellos de correos con la lengua... Sin duda el cocktail de gambas es más recompensador.

Un compañero mío dice que su hermana en Australia acaba de tener un bebé, y él está nerviosísimo por saber si ha sido tío o tía.

El esquí es un deporte que la gente suele aprender de varias sentadas.

“¿Por qué no sigues jugando a las cartas con mi hermana?” “Bueno, déjame que te explique... ¿Jugarías tú con alguien que hace trampas todo el tiempo, es un mal perdedor y marca los naipes?” “No, por supuesto que no.” “Bueno, pues ella tampoco.”

La infancia es esa maravillosa edad cuando para perder peso. Lo único que uno tiene que hacer es bañarse.

Una vez escuché a una mujer decirle a su esposo: “Si yo te quisiera como tú me quieres, ya hace tiempo que nos habríamos separado.”

Somos cómplices de nuestro error desde el momento en que lo conocemos y nos quedamos cruzados de brazos.

Un amigo mío dice que le encanta trabajar; que puede contemplar a los que están trabajando durante horas.

Un hombre entra en la consulta del médico. Tiene un pepinillo en la nariz, una zanahoria en el oído izquierdo y lleva un plátano en la mano derecha. Y dirigiendose al médico, le pregunta: “¿Qué me sucede, doctor?” Y el médico responde: “No come usted adecuadamente.”

Cuando tenemos las manos llenas de chocolate derretido, es evidente que no lo estamos comiendo suficientemente aprisa.

Gracias a la red de autopistas de nuestro país, ahora podemos viajar de un extremo a otro sin ver nada.

Si todo está bajo control, eso quiere decir que estamos yendo demasiado despacio.

Si nos parecemos a la fato del pasaporte, eso significa que estamos demasiado enfermos para viajar.

El paso más importante del hombre es la certeza de no quedarse detenido.

Una de las más difíciles decisiones de la vida es reconocer cuando comenzamos a ser de mediana edad.

Efectivamente, el secreto de cómo mantenerse joven es vivir honestamente, comer despacio y mentir sobre nuestra edad.

Hay dos clases de viajes: En primera y con los niños.

Gordon se murió. Susan fue a las oficinas del periódico local para poner una esquela. El empleado de la oficina del periódico, después de ofrecer sus condolencias, preguntó a Susan qué texto quería insertar. “Sólo “Godon ha muerto”. El empleado, algo perplejo, insistió: “¿Sólo eso? ¿Sólo “Gondon ha muerto”? Seguramente le gustaría decir algo más sobre Gordon... Si está pensando en el dinero, no se preocupe. Las diez primeras palabras son gratuitas.” Susan pensó por un instante, y finalmente dijo: “Ponga también “se vende yate”.

Mi bisabuela solía decir que si hubiera sabido que iba a vivir tantos años, se habría cuidado más.


¿Por qué será que nuestra memoria es bastante buena como para retener la última trivialidad que nos ha sucedido, pero no sirve para recordar cuántas veces se lo hemos contado a la misma persona?

No puedo tener una crisis la semana próxima. Tengo la agenda repleta de compromisos.

Cada vez que siento ganas de hacer deporte o ejercicio, me siento en el sofá hasta que se me pasan las ganas.

“Desde ahora en adelante, tú y yo nunca nos separaremos” - susurró la pesada cortina al clavo, mientras le colocaban un anillo. Y aunque no era un anillo de boda, el clavo sintió que la vida se le había convertido en algo muy pesado, casi inaguantable. Se encorvó ligeramente por el peso y trató de esconderse aún más adentro de la pared. No sabemos cuál fue el final de aquella historia. En realidad creo que esto le está muy bien empleado al tornillo por ser tan político, por girar de derecha a izquierda o de izquierda a derecha, según sople el viento del atornillador.

Cuando uno descubre que Dios quiere vivir dentro de uno, sólo no cambia quien no quiere.

“Doctor, siento un gran dolor en el ojo cada vez que tomo el té.” Responde el médico: “¿Por qué no procura sacar la cucharilla de la taza antes de beber?”

“Tengo el hijo perfecto...”
“¿Fuma?”
“¡No!”
“¿Bebe alcohol?”
“¡No!”
“¿Llega alguna vez a casa tarde sin avisar?”
“¡No!”
“Creo que sí; efectivamente, tiene usted un hijo perfecto... ¿Qué edad tiene?”
“El próximo martes cumplirá seis meses”.

Me han dicho que yo podría haber sido un gran bailarín, si no fuera por dos cosas. Y cuando pregunté cuáles eran esas dos cosas, me respondieron que “mis pies”.

Una familia de ratones fueron sorprendidos por un gato enorme. Papá ratón saltó y dijo: “¡Guau, guau!” El enorme gato salió huyendo.
“¿Por qué has hecho eso?” preguntó el hijo más pequeño. Y el padre ratón respondió: “Ya te dije, hijo, que es muy importante para la vida aprender un segundo idioma.”

Mi amigo dijo que conocía a un hombre con una pierna de madera que se llamaba Smith. Y yo le pregunté cómo se llamaba la otra pierna.

El doctor le dice al paciente: “Está usted muy enfermo.” El paciente le responde al doctor: “¿Podría tener una segunda opinión?” Responde el médico: “Naturalmente, también es usted feísimo.”

Un hombre va al médico y le dice: “Doctor, toque lo que toque siempre me duele.” El médico le pregunta: “¿Qué quiere usted decir?” Responde el hombre: “Cuando me toco el hombro, me duele... Cuando me toco la rodilla, me duele... Cuando me toco la frente, me duele...” Responde el médico: “¡Ya sé lo que le sucede! ¡Se ha roto usted el dedo!”