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Unos "poemas de primavera" abril 2015.

Pr. Joaquín Yebra:

 

 

A FEDERICO GARCÍA LORCA

Nos dejaste el viento de la libertad
y  el soplo de la brisa marinera,
el resplandor de la luna y la fragua,
y tu recuerdo frente al miedo
de los tricornios y la goma oscura.

Te descubrí exiliado en el Septentrión,
lejos de la España que te fusiló,
y nunca he podido olvidarte
porque permaneces entre nosotros,
los que amamos a esta tierra imposible;
la que pudo haber sido y no fue,
la que sofocaron los poderosos,
la que fue reducida a rescoldos
que siguen calentado corazones
preñados de sueños,
de teatros y guiñoles,
de patios de vecindad
en que juegan los niños
sin miedo a los bombardeos.

Tu muerte no fue inútil,
lo fue tu fusilamiento,
porque todos lo son.

J.Y.

 

CON LAS ALAS DEL ALBA.          Joaquín Yebra.
Llorando y cantando he de irme un día
que sea largo y no permita
que la noche llegue a ser oscura.

Con las tres primeras estrellas
quiero emprender la marcha
sin volverme a mirar atrás
por si sal de juicio me hiciera estatua.

Te habré aguardado cada día,
tendré que ir al dormir de tu espera
en la certeza de que vendrás
a tu cita de ojos abiertos
y corazones esperanzados.

Te esperaré en las alas del alba,
en el añorado encuentro
en el día esperado que romperá
todos los horizontes oscuros
con tu Sol de justicia y luz eterna.

 

 

COPLILLAS A LA DESVERGÜENZA
El Yebra.

Derechos de cuna y sangre
son para los pueblos hambre.
Llamar “nobles” a una casta
es confirmar la gran farsa.
Cubrir con cruces el pecho
no otorga ningún derecho.
Mientras manden los que tienen
más que mucho que perder,
poco podremos hacer.
Si ser bueno es no pensar,
habrá que echarse a temblar.
Si los buitres financieros
se hacen con nuestros dineros,
y el pan nuestro cada día
nos lo roban a porfía,
sólo nos queda esperar
que despertemos del sueño
y juntos con todo empeño
mandemos a hacer puñetas
a quienes mediante tretas
de chupópteros corruptos
han amparado sus hurtos
en estirpes y apellidos,
y que salgan malheridos
para nunca más volver.
¡A ver si en verdad empieza
en España a amanecer!

14 Abril 2015.

 

NO ME GUSTAN LAS PRINCESAS

No me gustan las princesas
porque son siempre delgadas
y no se tiran pedos.
Esas son las princesas
que yo conozco
desde mi infancia
de libros azules
como los príncipes
que fueron ranas verdes
antes del beso frío
de un fugitivo amante.

No me gustan las princesas
vestidas de camisón,
las que danzan al son
de una música triste
como sus ojos yermos
de mirada perdida
y añoranza de vientos
de fragancia lejana
y libertad perdida.

No me gustan las princesas
de torres de homenaje
que viven en castillos
de fosos y de almenas,
siempre lejos del mundo
tras murallas de pena,
sin girasoles grandes
ni anchos horizontes
de pájaros y grillos.

No me gustan las princesas
Ni cálidas ni heladas,
ni vivas ni durmientes,
ni mellas ni con dientes,
porque su porcelana
se me antoja de cáscara
de huevo y almidón,
como un fósil olvidado
en un viejo cajón.

No me gustan las princesas,
ni aquéllas ni ésas.
Son de un cuento aburrido
que encontré en el baúl
del desván del abuelo
una tarde sombría
de hace ya mucho tiempo.
Prefiero el recio viento
que pondrá fin al cuento
de las princesas finas
que no se tiran pedos
porque son de papel
para envolver regalos
de escaparate caro.

Mi regalo es la vida
envuelta en las estrazas
del viejo colmado
y el sucio almacén.

Las princesas se pueden
quedar en el cuento
con María Sarmiento
e irse con el viento
tras de defecar
a cualquier lugar
del ancho universo.
J.Y.